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¿Es posible rechazar un ascenso laboral?

  • Published in Top Management
¿Puedes permitirte rechazar un ascenso laboral?  | Foto:noticias.universia.com.ar

"Olvida el miedo y acepta el reto. Un ascenso con o sin aumento de sueldo siempre constituye un reconocimiento a tu trabajo”.

Quien hace esta recomendación es Alicia Kaufmann, catedrática de Sociología de la Organizaciones de la Universidad de Alcalá de Henares, que ilustra su afirmación con el cuento de las dos ranas que se lanzaron a un bote de nata líquida: ninguna sabía nadar, pero mientras que una de ellas se lamentaba por ello y se hundía sin remedio, la otra no paró de mover sus cuatro patas, cada vez más rápido hasta que la nata se montó y consiguió salir.

“La vida es cambio y riesgo y, si te tiras a la piscina, siempre terminas nadando. Si eres un victimista te quiebras y al final puedes quedarte aparcado. La vida es cambio y riesgo”, asegura Kauffmann. También José Ignacio Jiménez, socio director general de Norman Broadbent, afirma que “la empresa interpreta una renuncia a un ascenso como una falta de compromiso. El empleado queda así fuera de juego”.

El reto

El dilema se plantea cuando el profesional estima que no está realmente preparado para asumir un puesto de una categoría superior, o que los incentivos que va a recibir no se corresponden con las responsabilidades que supone aceptarlo. En el primer caso Marcos Urarte, socio director de Pharos, cree que es mejor renunciar: “Si aceptamos y fracasamos, el impacto negativo es muy superior y hemos cerrado todas las oportunidades, tanto en esa empresa como en otras. Conviene diferenciar entre la falta de experiencia y la ausencia de competencias necesarias”. En este caso, Jiménez recomienda al candidato ser sincero y comunicar que, “aunque el reto es muy atractivo, necesita pulir algunos aspectos para los que requiere cierta preparación.

Las empresas demandan un paso al frente y casi siempre están dispuestas a ayudar al profesional para que se esté preparado para enfrentarse a ese nuevo rol”. No obstante, Kaufmann afirma que hay que actuar con sutileza, “porque el superior puede interpretarlo como un rasgo de honestidad o como un desacato a la autoridad. Pilar del Castillo, actualmente diputada en el Parlamento Europeo, rechazó en su día ser ministra de Sanidad; luego le ofrecieron la cartera de Educación y aceptó. Casos de este tipo no suelen darse con frecuencia”.

La falta de confianza o ambición no justifican, según Ignacio de Jorge, socio director de Moebius Consulting, la negativa a un ascenso. “Decir ‘no’ es positivo para el profesional si la promoción no se ajusta a su auténtico talento y motivaciones y se deja llevar por un sentido de carrera ascendente en una dirección equivocada. Es fácil caer en la tentación de coger un tren que no es el tuyo y acabar en un destino que no querías”.

Tanto soy tanto valgo

El incentivo económico que, por regla general, contempla subir un peldaño profesional, es la otra cara de la moneda para aceptar el desafío. De Jorge recuerda que Sheryl Sandberg negoció muy duramente su salario cuando Mark Zuckerberg la fichó en Facebook y al que le espetó: ‘En el fondo es lo que esperas de mí y por eso me contratas’. “La mayoría de los ejecutivos tienen un área de mejora en la negociación de condiciones. Una vez que el ascenso se hace oficial, es el momento de saber decir no, si determinadas condiciones no acompañan y negociar un mejora de las mismas”, dice De Jorge.

La autoestima y la mejora de tu situación económica los alicientes que sirven para aceptar una promoción. Asumir este desafío es un punto positivo en tu expediente laboral. Sin embargo, este brillo puede volverse en tu contra si realmente no estás preparado.

Si la situación de la empresa no anticipa buenos augurios para un incremento salarial en línea con tu nueva responsabilidad, Jiménez propone al profesional negociar un variable si cumple determinados objetivos en el plazo de un año, y sólo entonces, incorporar ese porcentaje al sueldo fijo: “Aunque se difiere el aumento un año, el empleado demuestra así que lo merece”.

Qué ganarás con una promoción

Progresión de carrera, visibilidad interna y externa y liderazgo son algunas de las recompesas que puedes obtener si consigues un ascenso. José Ignacio Jiménez, socio director general de Norman Broadbent, asegura que es un incentivo que genera “autoconfianza y bienestar”. Marcos Urarte, socio director de Pharos, apunta también un incremento de la autoestima y una mejora de la situación económica. Las repercusiones positivas están relacionadas con otros factores.

Por ejemplo, Ignacio de Jorge, socio de Moebius Consulting, menciona que depende de si la promoción interna supone movilidad geográfica o de entorno en la misma empresa: “En cualquier caso, si el cambio tiene sentido, lo que siempre se manifiesta es mucho reto, una inyección de adrenalina, un ataque de responsabilidad y un aprendizaje, que a veces puede resultar duro. Lo que supone, sin duda, es una apertura hacia nuevas posibilidades”. De una u otra manera, Alicia Kaufmann, catedrática en la Universidad de Alcalá de Henares, recomienda asumir el cargo con humildad para no despertar envidias.

La cara amarga de ser jefe

La envidia, el rechazo de autoridad y la soledad son algunas de las sensaciones más amargas que puede llevar consigo un ascenso. De tu capacidad de liderazgo y de tu actitud depende en gran medida superarlo. Los expertos en gestión de personas son partidarios de los nuevos retos, porque es la capacidad de adaptación al cambio lo que enriquece la carrera de un profesional.

Marcos Urarte, socio director de Pharos, advierte de que una promoción es una apuesta de futuro, pero “ también la organización tiene que demostrarlo”. Probar día a día que estás a la altura y que realmente eres la persona más adecuada para ese puesto son tus mejores avales si quieres conseguir un incremento salarial.

Si consideras que ha pasado tu ‘periodo de prueba’ y no recibes ningún tipo de recompensa por tu trabajo y empiezas a notar la presión del techo de cristal, Urarte aconseja tomar medidas: “Conocer los motivos de la ‘no promoción’ e interesarse por qué objetivos tiene la empresa depositados en el profesional, es el principio. Si la respuesta no es convincente, en ocasiones la conclusión está clara: el futuro no está en esa compañía”.

Fuente:expansión

 

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