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Cómo manejarse ante un jefe que sólo piensa en ascender

  • Published in Top Management
Si su superior está más concentrado en su promoción personal que en gestionar a su equipo, hágale saber que su actitud puede perjudicar tanto a su carrera como a los resultados de negocio. Foto:bancaynegocios.com

Sobrellevar a aquellos que utilizan todo tipo de adulaciones para ganarse el favor de sus superiores con el objetivo de ascender a toda costa, supone un auténtico desafío para buena parte de los empleados. Cada día acuden a su puesto de trabajo sabiendo que su jefe no ve más allá de lo que dice aquella persona que le supera en rango.

En diálogo con Expansión, Manuel Nuevo, director de los programas de coaching ejecutivo de EOI, asegura que "estas personas responden al perfil de lo que se ha llamado jefe tóxico, con un grado de toxicidad variable: desde los que tienden a complacer a sus superiores pero a la vez tienen una relación razonable con sus equipos, hasta los que lo hacen abusando de éstos".

Javier Martín de la Fuente, socio de Persona, explica que "tener un jefe que se preocupa más de su superior que de sus colaboradores sólo significa que sabe y tiene muy claro cuál es su objetivo personal y que, muy probablemente, eso le servirá para cumplir con los profesionales".

Este experto advierte que este individuo no es idiota y que cuando se habla con él para demostrarle el impacto de su actitud y las ventajas que obtendría si cambiara, puede hacerlo: "La cuestión está en quién se lo dice, pero en los equipos no suelen existir personas que manifiesten abiertamente lo que piensan".

La existencia de estos personajes que piensan que complacer a sus superiores es el camino más acertado para crecer es, en opinión de Fernando Botella, CEO de Think&Action, "un bloqueador de la confianza y el engagement -compromiso-, ingredientes básicos en la gestión y creación de un equipo de alto rendimiento".

Apunta además que "estas personas con ansias de poder suelen contar con un gran ego. Se creen genios rodeados de aprendices y tienden a colgarse todas las medallas".

Botella recuerda que "los resultados no los consiguen los genios, sino los equipos. Por eso estos jefes suelen terminar fuera de la empresa, porque los resultados no les acompañan".

Martín también insiste en que "una organización eficiente se mueve por resultados y, aunque es cierto que cuando evaluamos a alguien que nos hace la vida fácil lo hacemos con más cariño, son las aportaciones a la organización las que deben determinar el crecimiento a largo plazo de cada uno".

Los beneficios

Puede resultar paradójico y hasta imposible sacar algo positivo de un perfil de este tipo, pero Botella aprecia que "son profesionales muy orientados al corto plazo y al resultado inmediato y, por tanto, muy ejecutores. En un horizonte temporal inminente pueden tener un impacto positivo en el equipo pero, por lo general en el medio y largo no suelen aportar nada beneficioso. Porque, incluso, esa ambición que caracteriza a estos jefes no es constructiva, no conduce a la mejora continua, sino que tiene una dimensión excesivamente individual para satisfacer sus propios intereses, y tampoco acostumbra a entender de límites".

Para ilustrar este comportamiento, Manuel Nuevo menciona a Napoleón Bonaparte, para quien su primera ambición fue muy positiva para Francia, pero no así la del Napoleón que se escapó a Elba y llegó hasta Waterloo. "Si el equipo es capaz de transmitir la idea de que su trabajo es útil para la ambición del jefe, y demuestra con hechos que es así, todas las partes habrán ganado según sus necesidades del momento", concluye en declaraciones consignadas por Expansión.

¿Colaboradores o vasallos?

Le sorprendería saber de qué manera puede pasar de colaborador a vasallo si no gestiona de forma correcta trabajar con un jefe que no le hace caso: si asume su actitud, se arriesga a ser un clon de ese comportamiento tan detestable.

Manuel Nuevo, director de los programas de coaching ejecutivo de EOI, recomienda "tratar de saber qué espera tu superior de ti. Te lo puede decir abiertamente o tendrás que ir adivinándolo por ti mismo. Debe saber que este conocimiento es la base de toda la lealtad que espere de ti". Por eso, añade, "si tu jefe no te presta atención, puedes aprovechar para gestionarte tú mismo: establecer tus prioridades, buscar tus recursos y obtener feedback de otras fuentes que complementen lo que el jefe no te da. Lo más probable es que, para quedar bien con los suyos, dependa del trabajo del equipo. Si es posible llegar a una simbiosis razonable, estaremos en una situación de win-win (ganar-ganar)".

No obstante, en esta estrategia conviene "no mostrar de golpe todo lo que puedes aportar, para garantizar el mantenimiento de esa colaboración y seguir siendo necesario".

Pero no se confíe, lo más probable es que un jefe que conozca su disposición estará tentado de exigirle disponibilidad total. Por esta razón, Nuevo aconseja que "más vale tener una gestión eficiente del tiempo, o asumir que el ocio es un bien escaso hasta, que se produzcan cambios".

Fuente:Iprofesional

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