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¿Cómo lograr el éxito en una negociación colectiva?

Llevar una negociación colectiva a buen puerto y evitar problemas mayores al interior de las empresas es fundamental. Foto:confemadera.es

Uno de los mayores aspectos que complejiza el fenómeno de la negociación, es que es un proceso de comunicación entre dos o más partes que combina a la vez elementos conflictuales y cooperativos, dos tópicos hasta cierto punto contrapuestos.

Si bien negociar es parte de la actividad diaria de las personas, su puesta en marcha no siempre resulta simple pues esta acción se encuentra basada en la interdependencia: para lograr nuestros objetivos dependemos de otros, quienes -a su vez- dependen de otros más para alcanzar sus metas.

En el caso de una negociación colectiva, en la que están en juego de manera paralela los intereses de las empresas y de sus empleados, el tema no es menor. Una negociación colectiva que fracasa no sólo puede generar movilizaciones que paralicen la jornada laboral, sino también originar un cese parcial o total de toda la cadena productiva organizacional.

Llevar una negociación colectiva a buen puerto y evitar problemas mayores al interior de las empresas es fundamental y para lograrlo, aseguran los expertos, existe un elemento vital: la confianza.

Una negociación colectiva saludable depende de un trabajo constante que empleador y organizaciones sindicales deben ir construyendo día a día y que consiste en fortalecer la confianzas entre ellos”, afirma Juan Pablo Mesías, director de Servicios Laborales y Tributarios de KPMG en Chile.

En la misma línea Esther Sánchez, profesora titular del departamento de Derecho Privado de Esade, señala que en el éxito de una negociación colectiva influirá, sobre todo, que la empresa tenga una cultura de relaciones laborales madura, en la que se haya trabajado la confianza y la comunicación.

“La empresa debe plantear el proceso de forma honesta, esto es, siendo plenamente consciente de que la interlocución con los representantes de los trabajadores será más beneficiosa que tomar la decisión unilateralmente, bien porque los representantes puedan aportar visiones que enriquezcan la solución que se busca, bien porque la negociación evitará conflictos laborales o contribuirá a la paz social”, detalla la académica.

Sánchez recalca que una negociación colectiva exitosa es crucial, pues impedirá problemas y costos vinculados al desacuerdo, la confrontación o el conflicto, y que no sólo tienen que ver con daños reales y emergentes, sino con costos de oportunidad.

“Por ello es básico que desde las empresas y en el marco de los procesos de innovación en materia de gestión de personas y relaciones laborales, se lideren cambios que fomenten la participación y el consenso. En definitiva, la democratización dentro de las organizaciones”, expresa.

Mesías, por su parte, agrega que un acuerdo entre las instituciones y sus sindicatos evitará, entre otras cosas, problemas de clima laboral, aumento de los índices de rotación, desmejoramiento de la reputación corporativa y descalificación frente al mercado laboral.

Diálogo permanente

Respecto de los aspectos que las organizaciones debiesen cultivar para que las negociaciones colectivas siempre se lleven a cabo positivamente, Rosa Osorio, académica de postgrado de la Universidad de Chile y socia directora de Conscientia Humana Consultores Asociados, enfatiza en la importancia de que las empresas establezcan canales de comunicación permanentes con los trabajadores y los sindicatos.

“No hay que esperar a que surjan conflictos o a que éstos estallen. La negociación debe ser considerada una actividad permanente de diálogo, conversación y resolución de conflictos entre la empresa y sus trabajadores, por tanto, los ejecutivos deben promover una cultura que incentive la conversación”, señala.

Añade que ambas partes, empresa y trabajadores, deben enfocarse en los elementos cooperativos más que en los conflictivos del proceso, y en los efectos vivificantes del conflicto en vez de intentar solo suprimirlos.

“Tal como lo plantea Jay Folberg, lo importante no es saber cómo evitar o suprimir el conflicto, porque esto suele tener consecuencias dañinas y paralizadoras. Más bien el propósito debe ser encontrar la forma de crear las condiciones que alienten una confrontación constructiva y vivificante del conflicto”, dice la académica.

Asimismo, y dado que la interacción psicológica entre trabajadores y organizaciones es un proceso de reciprocidad por cuanto la organización realiza ciertas cosas por el trabajador y para el trabajador y él responde trabajando, es importante poner atención no sólo en los aspectos asociados al contrato formal o escrito entre ambos.

“La negociación también debe considerar los aspectos asociados al contrato psicológico que establecen los trabajadores con sus organizaciones, entendido como aquellas expectativas que el individuo espera cumplir y alcanzar en la relación con su empleador”, explica Osorio.

Por su parte Sánchez, de Esade, sostiene que en el éxito o fracaso de una negociación colectiva influirá la cultura empresarial y los estilos de liderazgo y dirección. Por tanto, propiciar la participación será primordial.

“Si la empresa funciona con estilos de liderazgo autoritario, será muy difícil conseguir un clima propicio para la negociación. Mientras que si la organización tiene una sólida cultura de transacción y participación tendrá personas en la representación de los trabajadores y en la plantilla con las competencias necesarias para negociar, resolver discrepancias, mediar, y por otro lado, habrá creado el clima de confianza y de información necesarios para que el proceso se desarrolle de forma ordenada”, detalla.

Agrega que los conocimientos de los directivos o responsables empresariales que participen en el proceso, en las técnicas de la escucha activa, negociación y gestión de conflictos, serán básicos.

“Una persona incompetente o inadecuada en una mesa de negociación, no sólo la arruinará, sino que además puede crear un precedente que dificulte procesos posteriores”, asegura la especialista.

Para Juan Pablo Mesías, de KPMG, lo importante en periodos de negociación será contar con dirigentes sindicales capacitados que tengan espesor como interlocutores en la negociación; y empresarios con más habilidades comunicacionales, empatía y sensibilidad con las necesidades de sus empleados.

“Se requieren dirigentes más capacitados para ejercer de mejor forma su rol en una mesa de negociación y ser, por lo tanto, un interlocutor que contrapese a la parte empresaria que se sentará en la misma mesa. Esto puede ayudar a que el empleador comience a mirar a la organización sindical como un órgano necesario en la compañía”, indica el experto. “Por otro lado, los representantes de la empresa deben ser interlocutores que sintonicen con su contraparte trabajadora, empaticen con ella y transmitan confianza”, concluye.

Fuente:educamericas

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